
Cada una cubre una parte. Ninguna las cubre todas.
Suben al piso, desmontan, cargan y barren. Se llevan también lo que nadie quiere. Cobran por volumen y horas.
Es gratuita y solo admite muebles y enseres del hogar. Cada ayuntamiento la organiza a su manera: unos tienen día fijo por calle o barrio, otros te la dan por teléfono. Bajas tú las cosas.
También gratis, pero lo llevas tú. Suelen aceptar muebles, colchones, aparatos y pinturas, con un tope por visita. Mira el de tu ciudad: las instalaciones fijas admiten más cosas que las móviles.
Givore no vacía pisos. No manda operarios ni furgonetas.
Lo que sí hace es pasar a un vecino lo que aún funciona. Haces una foto, escribes las medidas y publicas tu zona. Alguien cercano lo reserva y tú eliges quién viene. Se lo lleva de tu puerta, sin dinero de por medio.
Sofás en buen estado, armarios, mesas, lámparas, una lavadora que funcione, libros, vajilla.
Hay un efecto útil. Las empresas cobran por volumen. Cuanto menos quede dentro, menos volumen tienen que sacar.
Si ya tienes fecha para entregar las llaves, empieza por aquí.
Publícalo cuanto antes. Es lo único que necesita margen: otra persona tiene que venir a por ello.
Hazlo el mismo día, en paralelo. Busca qué día recoge tu ayuntamiento o cómo se pide el aviso.
Para pinturas, bombillas, cables y aparatos pequeños. Nada de eso entra en la recogida municipal.
Llama a la empresa cuando ya sepas qué queda. Verán un piso más vacío y presupuestarán sobre eso.
Haz una foto y publícala. Es gratis.