Después de años pensándolo, llegó la oportunidad. Una mudanza a Francia por trabajo. Mejorar mi francés (que llevaba años durmiendo en alguna parte de mi cabeza), comer rico, disfrutar de las baguettes (sí, lo digo riéndome, pero también muy en serio).

El problema no es ir. El problema es lo que dejo atrás. Mi piso entero. Sofá, mesa, sillas, estanterías, lámparas, cocina equipada, libros, plantas. Cosas que he ido juntando con los años y que no puedo llevarme.

Tirarlo no es una opción

Lo primero que pensé fue: “lo dejo en el contenedor de muebles del barrio y listo”. Pero al verlo desde lejos, no tenía sentido. Sofás todavía cómodos, una mesa que ha aguantado cinco mudanzas, lámparas que iluminan bien. Tirar todo eso para que acabe destrozado en una planta de tratamiento se sentía mal.

En muchas ciudades, sacar muebles fuera de los días de recogida puede costar entre 750 y 3.000 € de multa.

Así que abrí Givore y empecé a publicar.

La lista de lo que estuve regalando

Al hacer la lista de lo que no puedo llevarme me di cuenta: es prácticamente todo. Esto es lo que he ido subiendo:

  • Sofá de 3 plazas
  • Mesa de comedor + 4 sillas
  • Cama doble con cabecero
  • 2 estanterías
  • Escritorio
  • Lámparas de pie y de mesa
  • Vajilla completa para 8 personas
  • Cazos, sartenes, electrodomésticos pequeños (cafetera, tostadora, batidora)
  • Plantas (las voy a extrañar)
  • Libros (cajas enteras)
  • Ropa de invierno que ya no necesitaré
  • Decoración: cuadros, espejos, alfombras

Cómo está yendo

Más rápido de lo que esperaba. En los primeros días han venido vecinos del barrio que ni conocía. Una pareja se llevó la mesa, un estudiante el escritorio, una madre con dos niños se llevó las estanterías. Cada recogida son 10 minutos de conversación con alguien nuevo, y la sensación de que el mueble no termina su historia: empieza otra.

Lo que estoy aprendiendo

Vaciar un piso podría haber sido estresante. Está siendo lo contrario. Cada cosa que se va deja menos cosas que pensar y, a la vez, más conexión con el barrio en el que viví estos años. Es una despedida bonita.

Givore funciona en todas partes del mundo, así que al llegar a Francia ya sé qué voy a hacer: abrir la app, poner mi nueva ubicación, y empezar a pedir. Mesa, sillas, una cafetera. Empezar mi vida francesa con cosas que ya tenían historia antes de mí.

Tip para quien también se muda

Si te toca vaciar tu piso por mudanza, empieza dos meses antes. Publica las cosas grandes primero (sofá, mesa, cama). Las pequeñas vuelan. Y prepárate para conocer a más vecinos en una semana que en los últimos cinco años.

Ah, y si vas a Francia: dicen que las panaderías abren a las 7. Ya tengo mi alarma puesta.